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INTRODUCCIÓN

El tiempo libre es lo que hace a tu cerebro prosperar. Pasas horas todos los días trabajando y administrando los flujos constantes de información y conversación que llegan desde todas las direcciones. 

Pero si tu cerebro no tiene la oportunidad de enfriarse y recuperarse, tu estado de ánimo, rendimiento y salud sufren. 

Piensa en esta recuperación como períodos de tiempo de inactividad mental cuando no te estás enfocando activamente ni participando en el mundo exterior. Simplemente dejar que tu mente divague o soñar despierto es suficiente para tener un buen descanso mental.

Así como con el problema de que raramente dormimos las horas que necesitamos, la gente cada vez tiene menos paz mental, ya que, por los requerimientos laborales, es normal que la gente trate su cuerpo como si se tratara de máquinas en una línea de ensamblaje.

Razonamiento emocional

Sin embargo, ese tipo de actitud puede repercutir en ti. Considera la sensación de zombie que tienes después de una reunión en el trabajo, un día loco y ocupado haciendo mandados y haciendo tareas, o un fin de semana lleno de demasiadas reuniones sociales y obligaciones.

Apenas puedes pensar con claridad, terminas logrando menos de lo que habías planeado, y te vuelves olvidadizo y cometes errores. Un estilo de vida acelerado puede reducir la productividad, la creatividad y la felicidad.

La mente necesita descansar, después de tomarse un descanso mental, eres mejor en el pensamiento creativo y en la búsqueda de soluciones y nuevas ideas.

Visión de túnel

Tu cerebro en realidad está diseñado para tener períodos de descanso regulares. En general, tiene dos modos principales de procesamiento. 

Uno está orientado a la acción y te permite concentrarte en tareas, resolver problemas y procesar datos entrantes; esto es lo que usa cuando trabajas, miras televisión, ves Instagram, o de lo contrario, administra y da sentido a la información. 

La segunda es un estado inconsciente, y se activa cada vez que su mente se toma un descanso para tener un razonamiento emocional.

Si alguna vez has leído algunas páginas de un libro y luego te das cuenta de que no has absorbido nada porque estabas pensando en algo totalmente ajeno, como el mejor lugar para ir a comer tacos o qué ponerte mañana, estado inconsciente dándote descanso mental. 

No obstante, si te mantienes enfocado en los problemas, tu visión se vuelve muy limitada y evita que absorbas la información adecuadamente, es esto lo que se conoce como visión de túnel, y debe ser evitado a toda costa.

Personalización “Es mi culpa”

A veces nos culpamos bastante razonablemente, cuando sabemos que somos responsables, debemos reconocer esto y hacer todo lo posible para hacer las paces con nosotros mismos.

En tales situaciones, la aceptación justa significa que tenemos una clara responsabilidad formal o social y tenemos el poder de prevenir problemas y otras fallas.

Esta es una posición de integridad, donde una persona se define a sí misma como honesta y afectuosa, por lo que no consideraría tratar de evitar asumir la responsabilidad, desarrollando así su razonamiento emocional.

Hay dos partes de responsabilidad que una persona puede asumir, una es la culpable de lo que sucedió y la segunda es responder a los problemas causados. 

Las personas que no luchan para evitar la culpa del pasado tienen más probabilidades de asumir la responsabilidad de solucionar los problemas causados. Aquellos con mayor integridad harán esto, incluso si implica un costo personal significativo.

No obstante, estas son únicamente ilusiones mentales, ya que, sin importar quien tenga la culpa de lo que esté ocurriendo, el verdadero valor de una persona viene del cómo se comportan en el momento, es decir, su capacidad de reacción y sus deseos por ayudar.

Teniendo en cuenta esto, hay que usar el razonamiento sentimental para entender que no siempre somos culpables de todo lo que nos rodea y que tenemos una influencia muy limitada en la vida de los demás, por lo que cada logro debe verse como algo excepcional.

Comparaciones

Tememos que, si otros realmente nos conocieran, no nos amarían ni nos querrían. No vemos nuestro propio valor, al mismo tiempo que pensamos más en nosotros mismos de lo que deberíamos. ¡Qué extraña paradoja en la que vivimos la mayoría de nosotros!

A medida que una persona se da cuenta de sus propios pensamientos y defectos, tendemos a centrarnos en esas cosas.

Los comerciales llaman la atención sobre nuestra falta de dientes blancos, nuestro mal aliento, nuestra falta de cabello y una variedad de otros defectos físicos que son comunes a todos nosotros.

Este tipo de comparación social a menudo es doloroso y rara vez provoca algún cambio real en nuestras vidas. Eso es porque nos hace sentir derrotados desde el primer momento, por lo que terminamos dándole muchas vueltas al asunto y terminamos sin descanso mental.

Sin embargo, la verdad es que realmente estamos viviendo con diferentes paradojas. Somos lo suficientemente buenos, pero podemos mejorar. Compararnos a nosotros mismos como objetivo puede ser una herramienta poderosa. 

La diferencia realmente está en el corazón. ¿Estás comparándote por miedo e inseguridad, o por deseo de mejorar?

Cuando logres identificar entre estas dos situaciones, notarás que habrás desarrollado un mejor razonamiento sentimental y te será mucho más natural el actuar por ti mismo, sin preocuparse por el qué dirán.

Cierre

Estar un poco menos conectado ayuda bastante. Facebook, Instagram, Twitter y Snapchat son como el chocolate: algo que es bueno para ti, pero que demasiado puede ser un problema y que puede nublar tu razonamiento emocional.

Las redes sociales son el mayor asesino del tiempo de inactividad, además, puede funcionar en tu contra porque solo ves la perfección en la vida de las personas. Eso te pone ansioso. 

Aún más estresantes son todas esas noticias inquietantes en tu feed de Facebook. Si es necesario, establece límites para ti mismo, no más de 45 minutos al día, por ejemplo, o elimine tu lista de amigos, dejando solo a las personas con las que realmente disfrutas mantenerte al día.

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