Rate this post

Estos días es difícil no sentirse abrumado de vez en cuando. Malabarear el trabajo, la familia y otros compromisos acumula estrés y nos mantiene más ocupados sin dar tiempo a otras actividades relajantes.

Para vivir una vida digna y satisfactoria se requiere desarrollar un buen manejo de estrés. Aunque parezca imposible, puedes y debes tener esta habilidad si es que quieres mantenerte saludable y motivado para enfrentar lo que se ponga en tu camino.

Analiza tu manejo del estrés

Puede parecer que no se puede hacer nada respecto al estrés. Los cobros no dejan de llegar, los días no van a tener nunca más horas y las responsabilidades personales siempre serán demandantes. Pero en realidad tienes más control de lo que tu piensas.

De hecho, darse cuenta de que en todo momento estás en control es parte clave de tener un buen manejo del estrés. Ponerse al mando de nuestro estilo de vida, pensamientos, emociones y la manera en la que resolvemos los problemas es lo que requerimos para seguir adelante.

Si estás viviendo en constante estrés, estas poniendo tu integridad en riesgo. Los ataques de estrés desequilibran tu estado emocional y tu salud. Adicionalmente, disminuyen tu capacidad para pensar de manera clara, funcionar efectivamente y disfrutar la vida.

Por otro lado, un buen manejo del estrés te ayudará a soltarte del lazo de las emociones negativas para que puedas ser feliz, sano y productivo. La meta real debe ser tener una vida con perfecto balance entre trabajo, relaciones, resiliencia y diversión.

Para empezar, hay que identificar cual es la raíz de tu estrés. Esto no es tan sencillo como suena, y mientras es evidente ubicar factores como cambio de trabajo, mudanza o divorciarse, encontrar la fuente de un estrés que puede hacerse crónico, es complicado.

La dificultad radica en que muchas veces nos autosaboteamos. Si bien nos mortifican las estrictas fechas límites que impone nuestro trabajo, también cabe la posibilidad que procrastinemos o no seamos tan buenos priorizando tareas.

Para poder identificar de una forma objetiva qué es lo que nos preocupa, debemos ser sinceros y analizar nuestros hábitos, actitudes y hasta las excusas que ponemos. Una vez que se acepten con responsabilidad, podemos empezar a tener un buen manejo del estrés.

Evita pensar en problemas

Mientras el estrés es la respuesta automática de tu sistema nervioso, nuestros receptores nerviosos se activan cuando vamos camino al trabajo y hay mucho tránsito, una junta con tu jefe o reuniones familiares.

Afortunadamente, tú tienes el control para actuar o reaccionar a tu conveniencia y para ello, compartimos contigo unos consejos que te serán útiles a la hora de lidiar con estos escenarios:

    • Aprende a decir no, conoce tus límites y apégate a ellos: En tu vida profesional y personal, tratar de abarcar mucho es una receta segura para el desastre. Aprende a distinguir entre lo que realmente es importante y realizable, delega el resto. 

 

  • Evade a la gente que te estresa: Si alguien causa un estrés constante en tu vida, limita la cantidad de tiempo que pasas con esa persona o en casos extremos, quizás sea prudente que termines la relación que seguramente no te ayuda a manejar el estrés.

 

  • Toma el control de tu entorno: Si las noticias vespertinas te estresan, apaga el televisor o escucha música relajante. Si el tránsito te enoja mucho, procura tomar una ruta nueva o espera en una cafetería mientras la situación se normaliza.
  • Planea tu día: Analiza tus citatorios, responsabilidades y tareas diarias. Si no te das abasto, analízalo y decide con calma si algunas de ellas pueden ser pospuestas o elimínalas completamente. 

Dar el siguiente paso en el manejo del estrés

Uno de los primeros pasos para aprender el manejo del estrés es aprender a alterar una situación estresante. A menudo, esto involucra cambiar la manera en la que nos comunicamos y nos comportamos en nuestra vida diaria:

  • Expresa tus sentimientos en lugar de dejar que se acumulen: Si algo o alguién te está molestando, sé más asertivo y comunica tus preocupaciones de una forma abierta pero respetuosa. Seguramente obtendrás un nuevo punto de vista. 

Si tienes un exámen para estudiar y sabes que va a haber alguien que te va a distraer, diles que sólo puedes hablar por cinco minutos y que estarás ocupado, ellos lo entenderán. Si no le das voz a tus sentimientos, el resentimiento se acumulará y te sentirás más estresado.

  • Comprométete al cambio: Cuando le pides a alguien cambiar su conducta, tienes que estar dispuesto a liderar con el ejemplo. Si te apoyas de un ser querido, notarás que te sientes apoyado y la experiencia será benéfica para ambos.

Crea un horario balanceado: Ser todo seriedad y nunca divertirse no te lleva al éxito más rápido. Trata de encontrar el balance entre las responsabilidades y lo que te motiva a seguir adelante para mejorar el manejo al estrés y encaminarse a la productividad al mismo tiempo.

Piensa positivo: En lugar de ver un enfrascamiento como una molestia que nos arruina el día, puedes visualizarlo como una oportunidad para escuchar un audiolibro o la estación de radio que más nos guste.

No esperes para adaptar estos hábitos en tu rutina, y recuerda que si te sientes abrumado, la forma más rápida para reducir el estrés es tomar una respiración profunda y agudizar tus sentidos para estar seguro de que es exactamente lo que ves, lo que escuchas y sientes.

Ver tu foto favorita, oler un aroma específico, escuchar tu canción preferida o abrazar a tu mascota son el ancla que te mantendrán con los pies en el piso y pensando en lo que es realmente importante para ti.

Obviamente cada persona tiene su propia forma de pensar, por lo que te invitamos a experimentar con varios métodos hasta encontrar uno que te sea valioso. Aprender el manejar el estrés no es sencillo, pero es también una oportunidad para conocer nuevas facetas de nosotros.

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *