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INTRODUCCIÓN

La ansiedad es una parte normal de la vida e incluso puede ser útil en algunos casos. A menudo nos preocupamos por cosas que están presentes en nuestras vidas, como las finanzas, el trabajo y la familia, y esta preocupación tiene el potencial de ayudarnos a tomar buenas decisiones.

Sin embargo, es posible que la preocupación se vuelva una preocupación cotidiana. Si tienes preocupaciones que son excesivas, incontrolables o irracionales, y las has estado experimentando un período prolongado de tiempo, puedes tener trastorno de ansiedad generalizada.

Si sientes que tu ansiedad está fuera de control y que necesitas ayuda para comprenderla y manejarla, esta información sobre la preocupación y el trastorno de ansiedad generalizada puede ayudarte.

Aceptar la incertidumbre, deja de buscar la seguridad

Desafortunadamente, por más que queramos tener control sobre todo lo que acontece en nuestra vida, habrá ocasiones que sin importar cuanto nos esforzamos, inevitablemente las cosas se saldrán de control.

Para poder empezar a realizar ejercicios que te ayuden a controlar la ansiedad, primero es necesario empezar a entender que esto es un trastorno, que manifiesta ciertos síntomas y el porque se manifiesta en nuestro organismo.

La familia de los trastornos de ansiedad incluye trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de pánico y agorafobia, trastorno de ansiedad social, trastorno obsesivo compulsivo y trastorno de estrés postraumático. 

El trastorno de ansiedad generalizada (TAG) es el más común y se caracteriza por una preocupación persistente y excesiva por los eventos y actividades cotidianas que la persona encuentra difíciles de controlar.

Si bien la mayoría de las personas se preocupan por las cosas cotidianas, como la familia, las presiones laborales, la salud o el dinero, preocuparse por este tipo de cosas no suele obstaculizar el funcionamiento cotidiano.

Sin embargo, las personas con TAG encuentran que su preocupación es excesiva (se preocupan más por una situación o escenario que los demás o “desproporcionan las cosas”), y les es difícil de controlar y priorizar las actividades de su día a día.

La edad de aparición del TAG es bastante variable, y oscila entre los veinte y los cuarenta años, pero la mayoría informa que durante su vida han sido nerviosos. Las mujeres son más propensas a desarrollar TAG que los hombres.

La ansiedad tiende a desarrollarse gradualmente y fluctuar en severidad con el tiempo. Aunque la mayoría de las personas parecen ser sintomáticas la mayor parte del tiempo desde el inicio del trastorno.

Prioriza, no todo es urgente

Si en alguna ocasión has sentido un gran peso encima antes de realizar alguna actividad importante, no necesariamente quiere decir que sufras de este desorden, pero también te recomendamos prestar atención ante los síntomas que se presentan y como se manifiestan:

  • Sentirse inquieto, nervioso o nervioso.
  • Estar cansado fácilmente.
  • Tener dificultad para concentrarse o tener la mente en blanco.
  • Estar irritable.
  • Tener músculos tensos o doloridos.
  • Tener dificultad para conciliar el sueño, permanecer dormido o tener un sueño inquieto e insatisfactorio.
  • Sobre planificación.
  • Excesiva elaboración de listas.
  • Buscando la tranquilidad de otros.

Estar ansioso, tenso, temeroso cuando se está amenazado es normal y útil, ya que la ansiedad aumenta la capacidad de huir o luchar contra la amenaza. 

Las personas que heredan o desarrollan un temperamento nervioso ven el mundo ordinario como amenazante y, si no aprenden a sobrellevarlo, reaccionarán a amenazas menores como si fueran grandes. De ahí la preocupación persistente y generalizada.

Enfócate en realizar una cosa a la vez

Mejorar significa ganar control sobre la ansiedad. Se ha demostrado que varios tratamientos psicológicos ayudan a las personas con TAG, pero la terapia cognitivo-conductual (TCC) produce las mejoras más consistentes y duraderas.

Estos son los componentes más interesantes del tratamiento:

  • Un enfoque en el que a las personas se les enseñan habilidades para controlar su ansiedad, así como asumir la responsabilidad del cambio y el control sobre sus pensamientos, sentimientos y comportamiento.
  • Identificando activamente y desafiando pensamientos preocupantes.
  • Entrenamiento de relajación (generalmente una forma de relajación muscular progresiva) para controlar la tensión física.

También, se ha demostrado que algunos medicamentos, como los antidepresivos, reducen la ansiedad y los síntomas físicos asociados en personas con TAG, pero parece que las mejoras solo duran si se es constante con el tratamiento.

Los benzodiacepinas como el Valium proporcionan un alivio temporal de los síntomas, pero son adictivas. Estos medicamentos no se recomiendan para uso a largo plazo. No obstante, como siempre mencionamos, antes de empezar a hacer uso, es necesario visitar a un doctor.

De igual manera, puedes usar métodos de relajación, como la relajación muscular progresiva, ya que las personas con ansiedad generalizada tienden a aumentar los niveles generales de excitación, lo cual desgasta el sistema nervioso más rápido de lo normal.

Planifica actividades a corto plazo que sean agradables o que distraigan (particularmente aquellas actividades que han sido útiles en el pasado).

El ejercicio es útil para controlar la ansiedad, ya que el ejercicio libera sustancias químicas del cerebro que contrarrestan la ansiedad y la tristeza que en ocasiones es asociada. 

También hace que la mente se aclare y evita la “energía nerviosa”. Se recomienda que las personas hagan ejercicio cardiovascular al menos media hora al día tres días a la semana.

Cierre

Esperamos que ya teniendo un contexto mucho más amplio y algunos ejercicios que contrarrestan la ansiedad hayamos podido ayudarte.

Sin embargo, si tus sentimientos llegaran a tornarse agresivos en contra de tu persona o de tus seres queridos, recomendamos encarecidamente que asistas a sesiones de terapia psicologica.

Estamos conscientes de que existe mucha gente que ve esto como algo malo, cuando en realidad, esta es la solución a varios de los problemas de ansiedad, ya que la mente, al igual que cualquier organo, necesita atención y tiene la posibilidad de recuperarse si uno se esfuerza lo suficiente.

 

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