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Introducción

La mejor versión de nosotros es algo así como una capa que está debajo de otras que tenemos que ir quitando para poder verla. A veces por acostumbrarnos a permanecer en nuestra zona de confort vivimos engañados y no logramos ver esa capa que cubre nuestra mejor versión.

Cuando de analizarnos se trata muchas veces no somos lo suficientemente objetivos y es aquí cuando ignoramos nuestros errores y defectos. Y no estamos hablando de perfección, no tenemos por qué ser perfectos en la vida, pero si hay oportunidad de mejorar ¿Por qué no hacerlo?

El problema es que nuestra mejor versión jamás hará su gran debut mientras no seamos sinceros y objetivos sobre quiénes somos realmente. ¿Quieres sacar tu mejor versión a flote y no sabes cómo? Aquí te damos algunas pistas que pueden mostrarte el camino a seguir.

¿Cómo eres?, ¿Si pudieras definirte cómo lo harías?

Lo más probable es que sin darte cuenta al contestar estas preguntas no seas del todo sincero y pienses que lo haces todo bien contigo y quienes te rodean. Cuando la verdad, es que todos somos humanos y cometemos errores en nuestra forma de ser o de actuar en algún momento.

No obstante, lo que realmente cuenta es quienes somos luego de admitir nuestras fallas. Está en nosotros mejorar o quedarnos sumergidos en un abismo sin fondo. Nadie vino al mundo sabiéndolo todo, pero con el tiempo y la madurez estamos en la capacidad de reconocer cuando erramos.

¿Pero por qué es tan importante mejorar mis fallas personales? Sin duda, errar es de humanos, pero rectificar es de sabios. Corregir te hace una persona más madura, segura, feliz; y en consecuencia empiezas a sacar lo mejor de ti, es decir, tu mejor versión.

Sólo tienes que mirar los resultados de tus acciones ¿cómo te va en la vida?

Solo debemos hacer un pequeño análisis en retrospectiva ¿Cómo nos ha ido según nuestras acciones? Cuando hemos debido esforzarnos en el trabajo y preferimos la mediocridad ¿Qué sigue? Probablemente frustración y estancamiento profesional. Lo peor, echamos la culpa a otros.

Cuando sabes que has debido hacer tus chequeos médicos con regularidad, pero en lugar de eso piensas “yo me siento bien, no necesito ir al doctor ahora” ¿Qué sigue? Te encuentras con que algo ha decaído en tu salud.

Cuando has debido compartir tiempo de calidad con tus seres queridos, pero en lugar de eso ha habido abandono y apatía ¿Qué sigue? Quizá malas relaciones y hasta infelicidad en el terreno personal.

Y así ocurre con la profesión, finanzas, relaciones amorosas, amistades, etc. Todo se resume a las decisiones que tomamos y las acciones que ejercemos en cada uno de los aspectos de nuestra vida. Todo lo que hacemos influye en cómo nos va y cómo nos sentimos.

Piensa ¿Qué se puede mejorar?, ¿En qué tengo que poner todavía más la atención?

Lo importante no es lo que hacemos mal, sino cómo lo solucionamos o mejoramos. Pero para salir de nuestras fallas primero hay que admitirlas, nada podrá mejorar hasta pasar por ese proceso de reconocimiento del error.

La humildad es otro tema. Muchas veces por ego, por miedo, por pena o por cualquier otra razón no admitimos nuestras fallas y creemos que no hay nada que trabajar para corregir. Lo cierto es que siempre podemos ser mejores, siempre podemos sacar lo mejor de nosotros.

Haz un análisis interno de ti mismo. ¿Qué no te gusta de ti? ¿En qué sientes que puedes o debes ser mejor? ¿Qué puedes potenciar más? ¿Cómo es la mejor versión que me está esperando?

Con esas preguntas no quiere decir que debes desechar lo que eres o has conseguido hasta ahora. Sin embargo, siempre habrá asuntos que corregir y mejoras para hacer en cualquier escenario de nuestras vidas. Y poder hacerlo es maravilloso porque el ser humano está creado para ir evolucionando constantemente.

Cierre

¿Te imaginas si pasaras toda tu vida atrapado en errores, sin evolucionar ni mejorar en nada solo por miedo? El miedo es nuestro mecanismo natural de defensa para protegernos del dolor o la decepción. No obstante, debes saber que en la vida es necesario y vale la pena arriesgarse a enfrentar miedos.

Sobre todo, vale la pena salir de tu zona de confort, creer en Dios, valorarte, amarte, respetarte y motivarte a evolucionar. Recuerda siempre, sí puedes, vales mucho, eres capaz, puedes mejorar y esas son las claves para ir sacando esa mejor versión de ti que está esperándote.

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