miedo a la soledad - mr coach
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El miedo a la soledad es en realidad un conjunto de sentimientos que pueden abarcar distintos pesares. Mientras a algunos les preocupa estar solos en un cuarto, a otros les duele llegar a una casa vacía o incluso el no tener compañía durante un evento público.

Estos miedos no pueden atribuírsele a un factor en particular, ya que, en algunos individuos puede ser resultado de problemas a lo largo de la infancia, un periodo traumático o una separación dolorosa. Sea cual sea la raíz, debes sentirte aliviado, existen formas de combatirlo.

¿Qué es el miedo a la soledad?

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Existen muchas variaciones al miedo a la soledad, y cada una de ellas tiene una explicación psicológica. El miedo a estar solo en público viene de la agorafobia, es decir, el miedo a la gente. La sensación de incertidumbre también se desencadena ante situaciones de peligro.

También hay que tener en cuenta que la ansiedad se dispara ante recuerdos traumáticos que pudimos haber vivido en la niñez, sobre todo por falta de apreciación, abandono o el estar en un entorno en donde nos hacen sentir que no cumplimos con expectativas.

Obviamente muchas de estas preocupaciones son legítimas, y no deben tomarse a la ligera, pero tampoco son una pared impenetrable que nos impida llevar a cabo nuestras actividades. Es importante actuar con un plan en mente, pero no es necesario obsesionarse con el “¿qué pasará?”

Como en ocasiones anteriores hemos mencionado, cada cabeza es un mundo y no a todos nos sirven las mismas soluciones. Si tu problema es persistente e interfiere con tu vida, definitivamente debes visitar un psicoterapeuta para que no se convierta en un desorden de ansiedad.

¿Cómo saber si tengo miedo a la soledad?

Al igual que otro tipo de inseguridades, el miedo a la soledad viene de la asociación de ciertos eventos, personas, lugares, olores u objetos. Por la forma en que trabaja el cerebro, solemos asociar memorias con lo que percibimos, y lamentablemente estas a veces son negativas.

El miedo a la soledad es también una manifestación de la baja autoestima. Una persona que tiene una valoración baja de sí misma, puede sentir que no merece ser amada y tampoco se siente capaz de tomar cambios en su vida que puedan llevarla a su meta.

En otros casos, por más sencillo que parezca, se puede tener miedo a la soledad por no conocerse a uno mismo. Esto ocurre mucho en personas con fuertes lazos familiares o maritales, que crean dependencia con el otro y olvidan su identidad, o la apartan por siempre estar en compañía y por lo tanto desconocen que les gusta hacer cuando están solos o simplemente no saben qué hacer o cómo actuar en soledad.

Teniendo en cuenta esto, es sencillo saber si sufrimos de este problema. Muy a pesar de lo que la sociedad nos inculca, no está mal estar solo, pues, aprendemos mucho de nosotros mismos, tenemos tiempo para dedicar a los pasatiempos y nos preparamos para tomar decisiones difíciles.

Adicional a esto, el meditar y tener nuestras responsabilidades en orden, dan paz mental y evitan ideas catastróficas acerca de qué pasará el día que faltemos. Tener seguro de vida y un testamento son vitales para saber que pase lo que pase, no habrá un problema futuro.

Hay que entender que para todo hay una ventaja y desventaja. Hacer una lista de cosas que pueden salir bien y otras que podrían salir mal nos apoya racionalizar mejor los miedos y de paso a tomar precauciones informadas.

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¿Cómo solucionarlo?

Antes que nada, hay que comprender que la soledad en ocasiones es necesaria, no es motivo para estigmatizar a nuestros semejantes y lamentablemente en algunos escenarios es inevitable.

Sin embargo, eso no significa que no existan herramientas para evitar los bajones de ánimo. Te garantizamos que incorporando estas conductas en tu vida tendrás la suficiente seguridad para sentirte mejor y ayudar a tus seres queridos, que pasen por esta dificultad:

 

  • Acepta la soledad: Cuando estás solo, es necesario aprovecharlo y apreciarlo al máximo. Entiende que estas en completa libertad, consigue nuevos intereses que podrían no encajar con tu círculo social o aprende nuevas habilidades como idiomas o recetas de cocina.

 

Inevitablemente llegará un momento en que te sientas mucho mejor estando solo, pero si te llega a afectar el sentimiento de aislamiento, recuerda que ahora tendrás muchos nuevos temas de qué hablar, evitando la monotonía y brindando una nueva percepción de tu manera de ser.

  • Entiende que las redes sociales no son la solución: ¿Has notado que mucha gente busca consuelo en las relaciones virtuales en lugar de ponerse al corriente cara a cara?. Es verdad que las redes sociales pueden ayudar al contacto inicial, pero estas nunca reemplazaran lo real.

Estar atrapado en un círculo vicioso de compartir, dar like y comentar (o en ocasiones insultar) causa que nos sintamos aún más solos. Cuando de verdad tengas un problema, date cuenta cuántos de tus contactos de Facebook realmente asisten al llamado.

 

  • Deja de tolerar las relaciones que no te hacen feliz: Es cruel darse cuenta de que las personas que tienen miedo a la soledad suelen estar metidas en relaciones tóxicas. La dependencia económica, el estatus social y el pensar que el abuso es común, no nos lleva a nada.

 

Se necesita dar una pausa, reflexionar y pedir consejo. Nuestro punto de vista está limitado a nuestro entorno, por lo que nunca esta mal el pedir opiniones objetivas y valorar los pros y contras de una relación para ver si vale la pena seguirla cultivando.

  • Sal y conoce gente: Unirse a actividades sociales como grupos caritativos, tomar lecciones de baile o aprender un nuevo idioma son ideas geniales para salir de casa con un propósito, debido a que, encerrarse en casa siempre, tiene un efecto negativo en la salud mental.

Una vez que encontremos a alguna persona que comparta intereses e ideologías, es imperativo mantener contacto. Pocas cosas existen tan satisfactorias como el saber que tenemos a alguien para contarle como fue el día o próximos planes y también saber los de ellos.

A pesar de lo aterrador que puede resultar la soledad, sabemos que eres capaz de superarla. Hay que empezar a contar con las bendiciones que tenemos y que existen problemas mucho más graves para dejar ir lo que con el tiempo se puede transformar en una aguda ansiedad.

La verdad es que siempre debemos de buscar ratos para la reflexión y la autoevaluación para mejorar día con día y regresar con energía a disfrutar de experiencias con los que más queremos estando seguros de que estamos dando lo mejor de nosotros mismos.

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